20 Feb 2008
Inmigrantes a la carta
La propuesta de Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular (PP) a las próximas elecciones del 9 de marzo, de crear un contrato de integración para los extranjeros que deseen quedarse en España ha aireado a la clase política.
Entre otras propuestas, dicho contrato propone que los extranjeros deberán respetar las leyes españolas así como las costumbres de los españoles (¿el machismo tan extendido está incluido?), pagar sus impuestos, aprender castellano y trabajar. Y en cuanto a las medidas punitivas, se propone castigar con la expulsión en caso de delinquir o no trabajar durante un tiempo prolongado.
Aunque si somos realistas, los inmigrantes aprenden castellano y las demás lenguas oficiales porque las necesitan para trabajar, trabajar para subsistir como el resto de los españoles. No delinquen más que los españoles y por supuesto, pagan sus impuestos y si a menudo no cotizan en nuestro sistema de salud, es porque algunos son ilegales.
Si hacemos una lectura sensata del contrato propuesto podemos ver que se identifica demagógicamente delincuencia con inmigración y con desempleo. El PP manipula gratuitamente un tema sensible para los españoles como es el desempleo buscando el respaldo de unos votantes, españoles por supuesto, que escoran al partido cada vez más hacia la derecha más rancia e intransigente.
Está claro que no se busca influir a los inmigrantes, ajenos a estas polémicas y que desgraciadamente a menudo, ya tienen bastante con intentar sobrevivir, sacar sus familias a flote o ahorrar para traerlas a España mediante la reagrupación familiar. Así, de nuevo incido, buscan el voto de esos votantes que en su ignorancia y siendo manipulados, creen que los inmigrantes les quitan el puesto de trabajo que les corresponde.
No obstante, considero que esta circunstancia es errónea pues debido a que, según afirma el inefable ex ministro de Agricultura del PP Arias Cañete, la mayoría contribuyen a un crecimiento económico de "baja calidad". Supongo que querrá decir que trabajan donde nosotros no queremos, es decir, en el sector primario y en el servicio doméstico. Y ahora viene, una nueva discriminación del extranjero según de donde viene porque este contrato no está enfocado para un arquitecto sueco, ni para un abogado alemán o japonés de una multinacional sino que para el obrero de la construcción ucraniano o peruano. Creo que ya está bien de establecer esta discriminación peyorativa entre el inmigrante pobre y el extranjero rico pues a todos, a todos ellos, les necesitamos.
Finalmente, tenemos que recordar que nos aportan muchas cosas. Como he comentado anteriormente, cubren puestos de trabajo que no queremos para nosotros pero además, su contribución a la Seguridad Social (si su estancia es "legal") contribuye a mantener nuestras futuras pensiones. Así que, ya que los necesitamos, hagamos lo posible para que se sientan a gusto.
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