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EDUARDO MENDOZA
Aceptaci&#243;n

EDUARDO MENDOZA 19/12/2005

En su enardecido discurso de aceptaci&#243;n del Premio Nobel, Harold Pinter expone sin rodeos unas opiniones radicales cuyo contenido no ofrece duda, para sorpresa de quienes no hemos seguido su trayectoria personal, pero s&#237; su teatro, hecho de silencios, sobreentendidos y ambig&#252;edades. En las obras de Harold Pinter siempre quedan puertas abiertas a interpretaciones contrapuestas, cabos deliberadamente sueltos, la posibilidad de que lo que acabamos de ver no haya sucedido como nos ha sido contado, sino de otro modo; incluso de que no haya sucedido nunca. Fragmentos de fragmentos apenas entrevistos, que no est&#225;n pidiendo aclaraci&#243;n, sino conjetura. Ahora, en el crep&#250;sculo de su carrera literaria, el discurso de aceptaci&#243;n nos brinda una clave para reinterpretar una parte de su obra en t&#233;rminos pol&#237;ticos. O tal vez no.

Noventa a&#241;os atr&#225;s, otro dramaturgo, destinado tambi&#233;n a recibir en breve el Premio Nobel, hace lo contrario. El 18 de mayo de 1916 don Jacinto Benavente estrena en el teatro Lara de Madrid La ciudad alegre y confiada, continuaci&#243;n de Los intereses creados, aunque algo inferior a &#233;sta seg&#250;n los cr&#237;ticos de entonces, un matiz dif&#237;cil de apreciar para el lector de hoy. Sea como sea, el estreno viene precedido de gran expectaci&#243;n, porque Europa est&#225; en guerra y Espa&#241;a, que se mantiene neutral, est&#225; dividida en dos bloques irreconciliables: los german&#243;filos y los aliad&#243;filos. Benavente pertenece al primero; Unamuno, al segundo. Y ha corrido la voz de que en La ciudad alegre y confiada, obra de car&#225;cter claramente aleg&#243;rico, el ilustre dramaturgo expondr&#225; su opini&#243;n sobre este grave asunto. El estreno, sin embargo, no resulta en el enfrentamiento previsible, sino, como es habitual, en un &#233;xito clamoroso de p&#250;blico, porque en la fr&#237;a iron&#237;a que vela los argumentos de la comedia, todos creen ver la confirmaci&#243;n de su propia postura. Ni siquiera la notoria actitud del autor impide que cada espectador vea reflejadas en el escenario sus emociones y sus certezas.

Estos d&#237;as, en el tinglado de la antigua farsa reunido en Estocolmo, una audiencia cort&#233;s y encorsetada escucha con benepl&#225;cito la fil&#237;pica de Harold Pinter y aplaude entusiasmada lo que considera, a fin de cuentas, un brioso discurso de aceptaci&#243;n.

&#169; Diario EL PA&#205;S S.L.</message>
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AN&#193;LISIS: UNA VOZ CR&#205;TICA Y PROVOCADORA
La radicalidad de un guionista
Filmes como 'El sirviente' revelan su maestr&#237;a como autor para el cine

DIEGO GAL&#193;N - Madrid - 14/10/2005

Se ha dicho repetidas veces que las obras de Harold Pinter mejoran cuando son adaptadas al cine. O que los textos que &#233;l ha escrito directamente para la pantalla adquieren matices nuevos o m&#225;s penetrantes. Puede que ello sea cierto ya que el mundo creativo de Pinter se expresa a trav&#233;s de sugerencias, de insinuaciones, en ocasiones incluso a trav&#233;s de di&#225;logos de apariencia intrascendente. Baste recordar obras maestras como El sirviente, El mensajero o Accidente, las tres llevadas al cine por Joseph Losey: en ellas, la tragedia est&#225; embozada, sin que sus v&#237;ctimas se aperciban, hasta que finalmente estalla con crudeza. Tal como ocurre en La mujer del teniente franc&#233;s (Karel Reisz, 1981) o en El riesgo de la traici&#243;n (David Hugh Jones, 1983), pel&#237;culas por las que fue finalista en los Oscar al mejor gui&#243;n.

Algunos especialistas observan que la superior calidad de los guiones de Pinter respecto a sus textos teatrales (como, entre otras, El &#250;ltimo magnate, de Elia Kazan, o El vigilante, de Clive Donner, basada &#233;sta en su obra teatral El cuidador), estriba en su dificultad para desarrollar di&#225;logos complejos por culpa de su tard&#237;o aprendizaje del ingl&#233;s. Sin embargo, ten&#237;a s&#243;lo 27 a&#241;os cuando estren&#243; su primera obra sobre un escenario (La habitaci&#243;n) y fue reconocido desde entonces como uno de los baluartes de la generaci&#243;n de los J&#243;venes Airados. Tres a&#241;os m&#225;s tarde fue reclamado por la televisi&#243;n, para la que escribi&#243; diversos guiones originales, y poco despu&#233;s por Losey, que lograr&#237;a hacer con los guiones de Pinter sus pel&#237;culas m&#225;s emblem&#225;ticas.
Pinter fue tentado por la direcci&#243;n cinematogr&#225;fica (Butley, en 1974, con Alan Bates y Jessica Tandy), y tambi&#233;n por la televisi&#243;n, para la que ha dirigido otros tres largometrajes. Asimismo ha intervenido eventualmente como actor en papeles secundarios y no siempre en pel&#237;culas escritas por &#233;l, como por ejemplo en El sastre de Panam&#225;, de John Boorman (2001), su &#250;ltima aparici&#243;n en la pantalla hasta la fecha. Dado que ha anunciado que no piensa escribir m&#225;s teatro, es posible que encuentre de nuevo en el cine la forma de expresi&#243;n m&#225;s adecuada para desarrollar su intenso combate contra los pol&#237;ticos mediocres y embusteros, y sobre las trampas de la moral burguesa, tema &#233;ste &#250;ltimo esencial en sus guiones para el cine.

&#169; Diario EL PA&#205;S S.L. </message>
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Pinter defiende la poes&#237;a como forma de expresar su malestar
El Nobel se encuentra con su p&#250;blico

LOURDES G&#211;MEZ - Londres - 22/10/2005

Harold Pinter, Nobel de Literatura 2005, decidi&#243; este a&#241;o abandonar la dramaturgia para centrarse casi en exclusiva en la poes&#237;a. Es un g&#233;nero que cultiva desde su juventud y al que recurre, en la madurez de sus 75 a&#241;os reci&#233;n cumplidos, para denunciar con sutileza y sarcasmo la l&#237;nea pol&#237;tica de los Gobiernos estadounidense y brit&#225;nico. "Llevo toda la vida escribiendo poemas. La poes&#237;a es, para m&#237;, un modo natural de expresi&#243;n y la forma m&#225;s apropiada para expresar mi repugnancia, que es muy fuerte, y mi horror", dijo la noche del jueves en su primer encuentro con el p&#250;blico en el teatro Royal Court, de Londres, tras conocerse su designaci&#243;n al prestigioso galard&#243;n internacional.

"La &#250;nica forma de preservar la dignidad es oponi&#233;ndose, resistiendo. No es f&#225;cil responder a la situaci&#243;n actual sin abusar de los clich&#233;s. Me supone un reto constante. Hay que tener muy claro ad&#243;nde quieres llegar y qu&#233; quieres expresar", a&#241;adi&#243; en el curso de una velada de lecturas de poemas y prosa en protesta contra la guerra de Irak que culmin&#243; en una conversaci&#243;n entre el dramaturgo ingl&#233;s y el director de la instituci&#243;n, Ian Rickson.

Fr&#225;gil, con la voz afectada por un c&#225;ncer de es&#243;fago diagnosticado en 2001, Pinter hizo gala de buen humor en su retorno al Royal Court. Mantiene una estrecha relaci&#243;n con la principal cuna y cantera de dramaturgos internacionales, que celebra el a&#241;o pr&#243;ximo el 50&#186; aniversario de su fundaci&#243;n. "No le gustaron mis obras", rememor&#243; acerca del primer director art&#237;stico, el celebrado George Devine. Son aguas pasadas y Pinter quiere participar activamente en los festejos. Tiene previsto subir al mismo estrado para interpretar el mon&#243;logo Krapp's Last tape, de Samuel Beckett, uno de los autores que m&#225;s influy&#243; en su carrera art&#237;stica.

"La prensa me describe estos d&#237;as de 'viejo airado', lo cual me parece displicente. Mi ira me viene de ni&#241;o y est&#225; basada en hechos, en hechos reales. En 1949, con 18 a&#241;os, fui objetor de conciencia en protesta contra la determinaci&#243;n de los poderes occidentales por ir a la III Guerra Mundial. No quer&#237;a involucrarme en semejante locura de la raza humana. Acababan de morir millones de personas en la II Guerra Mundial y ya estaban prepar&#225;ndonos para el pr&#243;ximo conflicto", justific&#243;.

En los &#250;ltimos a&#241;os, su ira se vuelca en el presidente George W. Bush y el primer ministro brit&#225;nico, Tony Blair. "Estoy preparado a llamar mentiroso a Blair. Nos ha mentido sobre la guerra, sobre la invasi&#243;n de Irak", denunci&#243;. Y a&#241;adi&#243; en modo de advertencia: "F&#237;sicamente no estoy muy bien, pero mi inteligencia cr&#237;tica no me falla". Arte y pol&#237;tica se dan la mano en la obra de Pinter, y sobre el mismo tema girar&#225; el discurso de aceptaci&#243;n del Nobel el pr&#243;ximo 7 de diciembre.

&#169; Diario EL PA&#205;S S.L</message>
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REPORTAJE: UN NOBEL COMPROMETIDO
El viejo dramaturgo airado

LOURDES G&#211;MEZ 03/12/2005

Harold Pinter atendi&#243;, el pasado 13 de octubre, la llamada telef&#243;nica m&#225;s inesperada de su vida. La Academia de Suecia le notificaba su adjudicaci&#243;n del Nobel en Literatura y al dramaturgo, poeta, actor y ensayista ingl&#233;s le fall&#243; la palabra. "Fue una gran sorpresa. No me hab&#237;a pasado por la cabeza que estuvieran barajando mi nombre. Cre&#237; que ofrecer&#237;an el premio al turco Orhan Pamuk, un autor extraordinario", record&#243; d&#237;as despu&#233;s en su primer y &#250;nico acto p&#250;blico desde que trascendiera la noticia. "Estoy trabajando duro en el discurso de aceptaci&#243;n. Pensando con mucho cuidado en su contenido. Es una gran responsabilidad pues se convertir&#225; en plataforma mundial", adelant&#243; Pinter a la audiencia que le acompa&#241;&#243; en una velada especial en el teatro londinense The Royal Court.

Organizado para celebrar la edici&#243;n actualizada en ingl&#233;s de su antolog&#237;a Various voices. Prose, poetry, politics, 1948-2005, el encuentro, celebrado a finales de octubre, adquiri&#243; una nueva perspectiva, con la meta en la ceremonia de aceptaci&#243;n del Nobel, el 7 de diciembre. "No, no lanzar&#233; una granada de mano", brome&#243; incitado por su interlocutor, el director art&#237;stico del Royal Court, Ian Rickson, "aunque quiz&#225; arrojar&#233; una granada silenciosa. Hablar&#233; de arte y pol&#237;tica, de sus puntos de contacto y desencuentro".
En el pabell&#243;n de Nobeles, Pin

ter se reencontrar&#225; con Samuel Beckett, uno de sus primeros maestros en la vida y la ficci&#243;n. "Lo conoc&#237; una noche en Par&#237;s. Me llev&#243; de bar en bar y terminamos tomando sopas de ajo a las cuatro de la madrugada. Bicarbonato a la ma&#241;ana siguiente", rememor&#243;. El autor irland&#233;s dej&#243; una honda huella en el entonces emergente escritor y actor. Por aquella &#233;poca, Pinter todav&#237;a frecuentaba la vivienda paterna, en el este de Londres, donde naci&#243; el 10 de octubre de 1930. Y a&#250;n deb&#237;a crear obras clave del repertorio teatral ingl&#233;s, desde Fiesta de cumplea&#241;os a Homecoming y No one's land, entre otras, que le revelar&#237;an como artista singular, distintivo, intemporal e inmortal.

"La literatura irlandesa fue una revelaci&#243;n para m&#237;. Y la obra de Beckett, m&#225;gica", afirm&#243; en Londres antes de narrar una curiosa an&#233;cdota. "Descubr&#237; su novela Murphy en la biblioteca del barrio. La tom&#233; prestada y me di cuenta de que nadie la hab&#237;a sacado en a&#241;os de la biblioteca. No devolv&#237; el libro. Todav&#237;a lo conservo en casa. Mi &#250;nico hurto criminal".

Pinter regresa con frecuencia a la obra de Beckett y, en 2006, tiene previsto interpretar Krapp's last tape, en el estrado del Royal Court. Es el famoso mon&#243;logo en el que el d&#233;bil protagonista intenta capturar la intensidad de su juventud escuchando su propia voz grabada en una cinta de magnetof&#243;n. Un papel apropiado y posiblemente cercano al veterano actor y dramaturgo.

A sus 75 a&#241;os, Pinter est&#225; fr&#225;gil de salud. En 2002, le operaron de un c&#225;ncer de es&#243;fago y &#250;ltimamente se resiente de una extra&#241;a enfermedad de la piel que se ceba en su boca y garganta. Habl&#243; con voz afectada en su intervenci&#243;n en el Royal Court y confi&#243; al poeta Tony Harrison la lectura, a lo largo de la velada, de sus poemas recientes: Muerte, Bombas, La relaci&#243;n especial, Dios bendiga Am&#233;rica y otros m&#225;s. Camina ahora con bast&#243;n, pero no necesita apoyo ninguno para denunciar abiertamente los abusos del poder pol&#237;tico.
"Es un gran dramaturgo. Pocos

autores han conseguido inventar mundos no reales y convincentes a la vez. Posiblemente, Kafka y Beckett, pero, sin duda, Pinter crea mundos artificiales con los que la audiencia se relaciona y siente pr&#243;ximos. &#201;ste es un reto al que nos enfrentamos todos los que trabajamos en ficci&#243;n. Para m&#237;, Pinter es modelo de referencia y un autor que siempre me ha influido", resalta el novelista Kazuo Ishiguro en una entrevista reciente. Ambos se trataron a fondo en los a&#241;os noventa, cuando Pinter le compr&#243; los derechos cinematogr&#225;ficos de Lo que queda del d&#237;a. "Escribi&#243; los dos primeros borradores del gui&#243;n antes de que la pel&#237;cula pasara a la productora Merchant Ivory. Pinter es un personaje muy interesante y complicado. Con los a&#241;os se ha vuelto muy pol&#237;tico. En su perfil de activista pol&#237;tico, ve las cosas de una forma muy metaf&#243;rica y proyecta una ira casi irracional", a&#241;ade Ishiguro.

"F&#237;sicamente no estoy bien, pero la inteligencia cr&#237;tica no me falla", advirti&#243; Pinter en la citada reuni&#243;n p&#250;blica de octubre. "Todav&#237;a puedo pensar y ver los problemas fundamentales del mundo actual. A los pol&#237;ticos y mandatarios no les interesa la verdad, sino el poder. La vida y la muerte se convierten en algo irrelevante entre las mentiras, la propaganda y la basura que nos echan los pol&#237;ticos", arremeti&#243;.
En poemas, ensayos y discur

sos, Pinter descarga su "rabia, horror y asco" por las situaciones de opresi&#243;n. Siempre ha dado voz con su palabra y sus silencios a los muertos en conflictos injustificados, a los desaparecidos y a todos los pueblos dominados por potencias imperialistas. La guerra de Irak est&#225; hoy en su punto de mira de igual forma que en el pasado ha protestado contra los abusos de Estados Unidos en Latinoam&#233;rica, la situaci&#243;n de los kurdos en Turqu&#237;a o los bombardeos de Serbia por causas humanitarias. "&#191;Se siente m&#225;s airado que en su juventud?", le pregunt&#243; Rickson.

"La ira debe ir acompa&#241;ada de un motivo y un exacto conocimiento de la situaci&#243;n. Yo siento ira desde ni&#241;o y est&#225; basada en hechos, en hechos reales, que se ignoran con demasiada facilidad", dijo. "Con 18 a&#241;os, me declar&#233; objetor de conciencia. Acababan de morir millones de personas en la II Guerra Mundial y los poderes occidentales ya estaban prepar&#225;ndonos para la siguiente guerra. Vivimos ahora en una sociedad muy impotente. &#191;Qui&#233;n es el objetivo de las armas nucleares de Estados Unidos y el Reino Unido? &#191;Osama Bin Laden? Estas armas pueden ser las &#250;ltimas bombas suicidas".

Pinter protesta por el sambenito de "viejo hombre airado" que le coloca la prensa brit&#225;nica en los &#250;ltimos a&#241;os. "En cuestiones pol&#237;ticas, realmente, es un viejo airado. Y una buena postura tambi&#233;n. Necesitamos gente airada en estos tiempos que corren. Me alegr&#243; que hablara tan claramente en Hyde Park la jornada de las manifestaciones contra la guerra de Irak", afirma Ishiguro. "Como artista", ha comentado el dramaturgo David Hare, "tiene un alcance alarmante. Puede tocar notas extraordinarias construidas &#250;nicamente con ira, indignaci&#243;n y desprecio. Pero, en el otro extremo del instrumento, tambi&#233;n puede desequilibrarte con toques de humor, gracia y un intenso afecto personal".

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Pinter desnuda los cr&#237;menes de EE UU y la mentira de Irak en su discurso de aceptaci&#243;n del Nobel
El dramaturgo brit&#225;nico arremete contra la pol&#237;tica exterior de Washington y contra el Gobierno brit&#225;nico

ELPAIS.es - Madrid - 07/12/2005

En su discurso de aceptaci&#243;n del Nobel de Literatura, el dramaturgo brit&#225;nico Harold Pinter ha desnudado los cr&#237;menes de la pol&#237;tica exterior estadounidense desde la II Guerra Mundial hasta la invasi&#243;n de Irak, en un duro alegato en favor de la verdad y la dignidad humana en el que incluso ha sugerido que se siente al primer ministro de su pa&#237;s ante el Tribunal Penal Internacional.

La Academia Sueca, que el pasado mes de octubre otorg&#243; el premio al dramaturgo, ha hecho p&#250;blico hoy en su p&#225;gina de Internet el discurso que &#233;ste les ha enviado grabado en v&#237;deo para que sea proyectado durante la entrega de los premios en Estocolmo, toda vez que no podr&#225; asistir a ella por motivos de salud.

Pinter plantea en su discurso las diferencias entre la literatura, donde "no hay grandes diferencias entre lo que verdad y lo que es mentira" y de hecho ambas pueden coexistir, y la realidad, en la que el ciudadano (incluido el artista) debe plantearse qu&#233; es verdad y qu&#233; es mentira.

En la arena p&#250;blica, &#8220;a la mayor&#237;a de los pol&#237;ticos, por lo que se ha podido ver, no les interesa la verdad sino el poder y c&#243;mo mantenerlo&#8221;. &#8220;Para ello tienen que mantener a la gente en la ignorancia de la verdad, incluso en la verdad de sus propias vidas&#8221;, ha a&#241;adido Pinter. Ejemplo pr&#225;ctico: se asegur&#243; que Irak ten&#237;a armas de destrucci&#243;n masiva para justificar la guerra, y resulta que no las ten&#237;a. Y en concreto se dijo que pod&#237;a dispararlas en 45 minutos, y no era cierto. Como tampoco lo era que el ex presidente Sadam Husein mantuviera lazos con la red terrorista Al Qaeda y fuera en parte responsable de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.

&#8220;No era verdad. La verdad es algo totalmente diferente. La verdad tiene que ver con el papel que Estados Unidos se atribuye en el mundo y c&#243;mo lo representa&#8221;, ha explicado el dramaturgo. Pinter ha trazado un retrato de la pol&#237;tica exterior norteamericana desde el final de la II Guerra Mundial, poniendo el &#233;nfasis en lo que denomina &#8220;cr&#237;menes de EE UU&#8221;, por lo que la historia ha pasado de puntillas: Nicaragua, El Salvador, Chile y el resto de pa&#237;ses en los que Washington apoy&#243; a reg&#237;menes criminales.

Pinter ha expuesto cifras y atrocidades que han costado la vida a cientos de miles de personas y en las que el Gobierno estadounidense ha jugado un papel importante. &#8220;&#191;Tuvieron lugar? &#191;Son responsabilidad de la pol&#237;tica exterior de Estados Unidos? La respuesta es s&#237;&#8221;, ha dicho el dramaturgo. &#8220;Pero usted no lo sabr&#225;. Nunca ocurri&#243;. No importa. No es interesante. Los cr&#237;menes de EE UU han sido sistem&#225;ticos, constantes, atroces y despiadados, pero poca gente habla de ellos&#8221;. &#191;Por qu&#233;? Por la fr&#237;a manipulaci&#243;n llevada a cabo de forma brillante y exitos por Washington, todo un ejercicio de hipnosis, seg&#250;n Pinter.

El dramaturgo denuncia las atrocidades del Gobierno estadounidense, pero tambi&#233;n la inacci&#243;n de sus ciudadanos, a los que se les permite seguir repantigando en sus sof&#225;s sin tener que ponerse a pensar sobre ello. Como consecuencia de todo ello, la primera v&#237;ctima o quiz&#225; la &#250;ltima, es la conciencia, hasta el punto de que Pinter se pregunta si alguna vez alguien la tuvo. Y procede a se&#241;alar casos actuales como la prisi&#243;n de Guant&#225;namo, que apenas ocupa espacio en los medios porque Estados Unidos lo ha planteado como una cuesti&#243;n de &#8220;est&#225;s conmigo o contra m&#237;&#8221;. &#8220;Y Blair se calla&#8221;, ha a&#241;adido.

Vira as&#237; la invectiva de Pinter, que sin olvidar a Washington pone el foco tambi&#233;n sobre el primer ministro brit&#225;nico, Tony Blair, y su actitud durante la guerra de Irak, hasta el punto de sugerir que el pol&#237;tico laborista podr&#237;a ser sentado ante el Tribunal Penal Internacional por las atrocidades cometidas en Irak.

Termina Pinter citando al poeta chileno Pablo Neruda para asegurar que es &#8220;una obligaci&#243;n crucial&#8221; de los ciudadanos y de la sociedad delimitar esa verdad y asimilarla al discurso pol&#237;tico, pues &#233;sa es la &#250;nica esperanza de recuperar lo que casi se ha perdido: la dignidad del hombre.

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REPORTAJE: UNA VOZ CR&#205;TICA Y PROVOCADORA
La furia rebelde de Harold Pinter
El dramaturgo brit&#225;nico gana el Premio Nobel de Literatura con una obra que mezcla arte y pol&#237;tica

LOURDES G&#211;MEZ - Londres - 14/10/2005

Harold Pinter declar&#243; ayer, tras ser distinguido con el Nobel de Literatura, que estaba encantado y se pregunt&#243; si el galard&#243;n recompensa tambi&#233;n su compromiso pol&#237;tico. Dijo que su primera celebraci&#243;n fue con su esposa, con quien brind&#243; con champ&#225;n mientras llegaban ramos de flores a su casa londinense de Holland Park.

Harold Pinter declar&#243; ayer, tras ser distinguido con el Nobel de Literatura, que estaba encantado y se pregunt&#243; si el galard&#243;n recompensa tambi&#233;n su compromiso pol&#237;tico. Dijo que su primera celebraci&#243;n fue con su esposa, con quien brind&#243; con champ&#225;n mientras llegaban ramos de flores a su casa londinense de Holland Park. El dramaturgo cont&#243; que no piensa escribir m&#225;s teatro, pero s&#237; poes&#237;a. El escritor se reafirm&#243; en su compromiso con el arte y la pol&#237;tica: "Estoy profundamente comprometido con ambos y en ocasiones arte y pol&#237;tica se encuentran y en otras no". Sobre sus planes de futuro, insisti&#243; en que piensa centrarse en la poes&#237;a y en su compromiso pol&#237;tico.

Pinter cumpli&#243; los tres cuartos de siglo el pasado lunes. Un cumplea&#241;os que fue m&#225;s festejado en la vecina Irlanda que en su pa&#237;s nativo. El teatro Gate, de Dubl&#237;n, honr&#243; su 75&#186; cumplea&#241;os con un rico programa de festejos a lo largo del fin de semana en los que particip&#243; la &#233;lite del teatro y el cine internacionales. El lunes, una emisora de la BBC estren&#243; su &#250;ltimo trabajo, Voices, una pieza dram&#225;tica musical en la que Pinter colabora con el compositor James Clarke.

Nada mejor para rematar los tributos hacia uno de los m&#225;s grandes de los dramaturgos ingleses contempor&#225;neos que la adjudicaci&#243;n del Nobel de Literatura. "Es un gran galard&#243;n para un gran y original poeta del teatro. Estoy encantado con la decisi&#243;n", exclam&#243; el director Peter Hall.

En Voices, Pinter descubre una nueva estructura formal, pero sigue indagando en el foso humano de lo inhumano. En sus cinco d&#233;cadas de actividad creativa y denuncia social, Pinter conjuga el arte y la pol&#237;tica en una b&#250;squeda por descifrar la verdad personal y p&#250;blica.

Hace unos a&#241;os, al lanzar su p&#225;gina de Internet, recuper&#243; una conclusi&#243;n a la que hab&#237;a llegado en 1958: "No hay grandes diferencias entre lo que es real y lo que no es real, tampoco entre lo que es cierto y lo que es falso". Y a&#241;ade en la portada de la web: "Creo que estas afirmaciones a&#250;n tienen sentido y todav&#237;a se aplican a la exploraci&#243;n de la realidad a trav&#233;s del arte. De esta forma, como escritor, las mantengo, pero como ciudadano no puedo hacerlo. Como ciudadano debo preguntarme: &#191;Qu&#233; es verdad? &#191;Qu&#233; es falso?".

Su voz comprometida resuena siempre con fuerza. En 2003, ya aquejado por un c&#225;ncer de es&#243;fago, retorn&#243; una vez m&#225;s a la arena p&#250;blica en protesta contra la guerra de Irak. Al t&#233;rmino de las masivas manifestaciones que hubo en todo el mundo, y que en Londres concentraron a m&#225;s de un mill&#243;n de personas, Harold Pinter subi&#243; al estrado levantado en Hyde Park para pedir la dimisi&#243;n del primer ministro brit&#225;nico Tony Blair. Desde entonces acusa a Blair y a Bush de "criminales de guerra" y denuncia sus acordes "posturas morales" de "insulto contra todos nosotros". "Lo que encuentro absolutamente detestable", se&#241;al&#243; en una reciente entrevista con su bi&#243;grafo, Mark Batty, "es la posici&#243;n moral de Blair y Bush". "Piensan que tienen la autoridad moral y que lo que est&#225;n haciendo es moralmente correcto, cuando es pura basura". Su protesta contra la guerra tom&#243; forma creativa en unas colecciones de poemas, entre ellos War, publicado este a&#241;o.

Harold Pinter naci&#243; en el barrio de Hackney, en el popular Este de Londres, el 10 de octubre de 1930. De padres jud&#237;os, conoci&#243; de cerca el racismo que pregonaban los fascistas de su barrio. Objetor de conciencia a los 19 a&#241;os, comenz&#243; entonces a escribir sus primeras poes&#237;as y actuar en obras de teatro. La habitaci&#243;n y Tiempo de fiesta, que se llevaron a escena a finales de los cincuenta, culminaron en El cuidador, una sublime exploraci&#243;n del racismo y probablemente su gran obra maestra. Se estren&#243; en 1964, fue llevada al cine, y a&#250;n sigue represent&#225;ndose en salas de todo el mundo.

Pinter ha escrito 29 obras de teatro; 21 guiones, incluidos La mujer del teniente franc&#233;s y Betrayal, candidatos a los Oscar; la novela Los enanos; decenas de relatos cortos y cientos de poemas. Pero, ante todo, es el m&#225;s relevante e importante dramaturgo ingl&#233;s vivo.

En el Teatro Nacional de Londres, donde ejerci&#243; de director asociado entre 1973 y 1983, se recibi&#243; ayer con entusiasmo el anuncio del premio. "Est&#225; entre los tres m&#225;s importantes escritores de los &#250;ltimos 30 a&#241;os. Algunas obras son dif&#237;ciles de comprender, pero &#233;l sigue innovando", se&#241;al&#243; Al Haydes, un aficionado de 71 a&#241;os. "&#161;Qu&#233; buena noticia!", exclam&#243; el m&#225;s joven Stuart Silver, un actor de 30 a&#241;os. "Es un genio. Una gran figura. Es un autor comprometido pol&#237;ticamente, que est&#225; acercando al gran p&#250;blico cuestiones de la coyuntura actual. Y, en estos tiempos, es necesario que los artistas hagan m&#225;s accesible la pol&#237;tica mundial", sosten&#237;a Silver, int&#233;rprete de sus textos.

"Es un autor muy respetado. Cada vez que viene al teatro se monta un gran alboroto. La gente quiere ver sus obras y sobre todo a &#233;l en persona", explica Sean Elliott, empleado de la librer&#237;a del teatro. "Estoy encantada. Se merece el Nobel por su gran contribuci&#243;n a nuestra literatura y por dar a conocer sus opiniones pol&#237;ticas, liberales e izquierdistas", comenta Meirion Davies en la cafeter&#237;a del teatro, junto al T&#225;mesis. "Sus ideas quiz&#225; no casan con algunos, pero conmigo s&#237;".

&#169; Diario EL PA&#205;S S.L. </message>
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    <message>Hola, Hiri. &#191;C&#243;mo est&#225;s? Espero que muy bien.  Estoy leyendo este post dedicado a Harold Pinter que desconoc&#237;a. Es muy interesante. Muchas gracias!!!
Un abrazote enorme, y buen 26 de diciembre ;) </message>
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    <message>PINTER NA TERCEIRA FASE

Manuel Lourenzo- La Voz de Galicia 26.12.2008

Ou t&#237;tulo pode non ser afortunado, agora que Pinter morreu. Cando algu&#233;n morre, ou costume &#233; falar nun ton serio de cousas serias. Falaremos ent&#243;n de Harold Pinter, mais nun ton coloquial, como o gustaba de empregar nas s&#250;as obras, desde aquelas The Room ou The Birthday Party, de 1957, que inauguran unha maneira de ollar ou que acontece, de apontoo e de comunicalo como unha certeza relativa.

Esta terceira fase aludida non &#233; unha referencia ao mundo extraterrestre, mais &#225; nosa relaci&#243;n co seu teatro, cando Pinter comeza a s&#250;a andaina, a finais dous anos cincuenta do pasado s&#233;culo, facendo parte daquel grupo rupturista dous Young Angry Men, que revolucionasen ou teatro ingl&#233;s ?e non s&#243;?, coa s&#250;a demolici&#243;n d&#225; vella escena e a incorporaci&#243;n de novos autores que &#237;an levar aos palcos personaxes e situaci&#243;ns tiradas d&#225; m&#225;is cr&#250;a realidade. Nesta fase, que eclosiona nos anos sesenta, parece que vos ouvidos est&#225;n m&#225;is abertos e ?a&#237;nda que discretamente? #producir\\\\+se\\\\\\ onda n&#243;s unha certa atenci&#243;n por aquel grupo revolucionario de escritores, e por Pinter, a quen relacionamos con Beckett e con certos autores do &#171;absurdo&#187;, m&#225;is talvez que cos seus compa&#241;eiros &#171;irados&#187;: vos Osborne, Wesker, Arden ou Delaney... Con todo, e malia vos traballos do noso autor para ou cinema, ou mundo pinteriano non se instalou nos nosos &#171;usos preferentes&#187;, ficando &#225; espera de non sabemos que tempos ou modas...

Na segunda fase, xa a partir d&#250;as setenta, e cando xa non seu pa&#237;s era considerado un cl&#225;sico, con seguidas estreas e reposici&#243;ns, aqu&#237; a penas significaba algo, ficando reducido a alg&#250;ns estudos e moi escasas probas esc&#233;nicas. E conste que falo do mundo celtib&#233;rico, onde ou dera a co&#241;ecer Lu&#237;s Escobar con moi coidadas traduci&#243;ns e mesmo escenificaci&#243;ns, e non especificamente do galego, non que entra d&#225; man de Manuel F. Vieites, tradutor, e de Xulio Lago, director de Vellos tempos (1998); feitos que, mesmo significando un grande esforzo, non chegaran a promover unha atenci&#243;n m&#225;is doada.

Para rematar, a terceira fase comeza coa concesi&#243;n do Nobel de Literatura ao noso autor (2005), que, malia vos oportunismos, abre xa unha porta grande &#225;s traduci&#243;ns, mesmo &#225;s estreas, coa profusa participaci&#243;n d&#250;as novos medios comunicadores. Unha atenci&#243;n m&#225;is continua e precisa, que se d&#225; entre esta data e a d&#225; morte, hai apenas dous d&#237;as, e sen d&#250;bida en atenci&#243;n a un dramaturgo de obrigada referencia e constante recurso para quen quixera saber algo d&#225;s relaci&#243;ns entre a vida (realidade) e ou teatro (m&#225;scara que representa a realidade), nunha linguaxe concisa, coloquial, pautada, a atrapar uns personaxes marxinais, derrotados ou ofendidos, encerrados nuns cuartos dous que non poden ou non queren sa&#237;r: seres parlantes torturados por mil repetici&#243;ns, lapsus e pausas, por unhas incertezas que vos sit&#250;an nun &#225;mbito grave e reflexivo, que por raros e intrincados cami&#241;os, leva a unha comicidade que nos lembra a Vladimiro e Estrag&#243;n, na s&#250;a eterna espera de Godot... &#171;Non hai unha distinci&#243;n clara entre ou real e ou irreal ?di ou noso autor?, nin entre ou verdadeiro e ou falso&#187;.

E, xa postos a citar, deixaremos aqu&#237; unha reflexi&#243;n de Pinter que nos pode indicar a medida d&#225; s&#250;a visi&#243;n do mundo, do seu mundo literario, tan complexo, cando menos, como ou real: &#171;Ou &#250;nico que nos resta &#233; a lingua inglesa. Pod&#233;mola salvar?&#187; Intelixente suxesti&#243;n.
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