29 Ago 2008

Belchite viejo, los restos de la barbarie.

Escrito por: hirimotu2 el 29 Ago 2008 - URL Permanente

He leído un comentario en uno de mis post y me ha parecido que hay gente que desconoce lo que ocurrió en el pueblo de Belchite entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre de 1937 en los alrededores e interior de esta población zaragozana.

He copiado una noticia de la Vanguardia y he colocado algunas fotos, que hice hace unos días, para ilustrar el post.

Mi reflexión está unicamente dirigida hacia la memoria de todas aquellas personas que sufrieron el dolor y la barbarie producida por la sinrazón de unos pocos. No lejos de allí nació Goya y viene a mi memoria aquel grabado "el sueño de la razón produce monstruos" en el que nos advertía, un siglo antes, de los problemas que podía plantear al ser humano el olvido de la inteligencia. Libre del razonamiento, sujeto a las fuerzas del prejuicio y la ignorancia, la historia humana nos conduce al horror.

También la razón sueña con el poder. Y su sueño puede culminar en pesadilla. La razón, no sujeta a los límites de la prudencia humana, también puede llevarnos a la zona oscura en la que aquello que nos debía liberar nos esclaviza.

Solo en estos días (el 24 de agosto de 1937 y el 6 de septiembre 1937) fueron asesinadas unas 5000 personas, luego vino el campo de concentración, los fusilamientos indiscriminados, las torturas... Hoy viendo unas imágenes en la TV sobre Georgia he visto lo mismo: dolor, destrucción, soberbia, lágrimas e impotencia. Han pasado 75 años.

El pueblo de Belchite es un escenario emblemático de la Guerra Civil que reúne vestigios, algunos visibles, otros ocultos, tanto de la guerra como del franquismo. El 24 de agosto de 1937 el Ejército republicano, al mando del general Pozas, en la ofensiva que debía haberles llevado hasta Zaragoza, inició la batalla para recuperar Belchite, que resistió el asedio hasta el 6 de septiembre. El 10 de marzo de 1938 las fuerzas sublevadas de Franco tomaron el pueblo. El dictador, cuando inauguró el pueblo nuevo, en 1954, expresaba así su devoción por el lugar: 'Belchite fue bastión que aguantó la furia rojo- comunista. En los frentes de batalla y en las guerras a unos les corresponde ser yunque y a otros maza. Belchite fue yunque, fue el reducto que había de aguantar mientras se desarrollaban las operaciones del norte. Belchite tenía que poner el pecho de sus hijos para que fuese posible la victoria. Y de aquella sangre derramada, de aquel esfuerzo heroico de hombres, mujeres y niños, de ahí nació nuestra victoria'.

El general Franco quiso mantener intactas las ruinas del viejo Belchite como símbolo de su victoria, para que nadie nunca se olvidara, y mandó construir un pueblo nuevo, homogéneo, sobrio, de casas clónicas, en formación casi militar. Ahora que las ruinas del pueblo viejo prácticamente han desaparecido debido al desgaste del tiempo y los saqueos, empezamos a conocer la otra cara de la historia, la que ha sido silenciada: gran parte del pueblo nuevo fue construido por presos políticos republicanos. Según ha investigado el periodista Isaías Lafuente ('Esclavos por la patria. La explotación de los presos bajo el franquismo', Temas de hoy, 2002), entre 1940 y 1945, la dirección general de Regiones Devastadas instaló un destacamento penal en Belchite, en el que trabajaron en condiciones inhumanas una media de mil presos. Brunete, Belchite, Teruel, enclaves que habían supuesto la esperanza republicana, fueron los primeros lugares donde Franco envió presos a realizar trabajos forzados. El ánimo de venganza era evidente, según se desprende de la primera Memoria del Patronato para la Redención de Penas, enviada a Franco en 1939: 'Afortunadamente, la dirección general de Regiones Devastadas ha comenzado a emplear muchos centenares de reclusos dando, en su ejecución, a esa importantísima tarea un hondo sentido de reparación moral y de justicia histórica, pues hace participar en la restauración material de España a aquellos mismos que directamente contribuyeron a destruirla'.

Las huellas de la guerra y del franquismo en Belchite son palpables: en el pueblo viejo hay un monumento a los caídos por Dios y por España en el que aún se celebran actos falangistas, las calles del pueblo nuevo mantienen las placas originales: plaza del Generalísimo, calle de la Victoria, 18 de Julio, Calvo Sotelo, avenida José Antonio Primo de Rivera, y hasta hace pocos años, enfrente del Ayuntamiento, había un monolito con la inscripción: 'Yo os juro que sobre estas ruinas de Belchite se edificará una ciudad hermosa y amplia como homenaje a su heroísmo sin par. Franco', pero debido a que fue derribado 'por los otros' infinidad de veces, el Ayuntamiento desistió de reconstruirlo.

En cambio, la memoria de los caídos republicanos y de los presos utilizados como mano de obra para construir el pueblo sobrevive, únicamente, en el recuerdo de los más mayores. Queda, eso sí, el lugar donde estuvo el llamado campamento, el campo de concentración donde vivieron los presos y las naves que sirvieron de dormitorios, talleres y almacenes de materiales de construcción. Los restos de una torreta de vigilancia y del muro derruido que rodeaba el recinto, delatan, si alguien te cuenta la historia, la existencia del campo.

Manuel Vaquero, hijo de Belchite, tiene 96 años, y era militante de UGT cuando estalló la guerra. Su padre fue fusilado en 1938 y él fue condenado a 20 años. Estuvo tres años preso en Zaragoza y después pasó un año recluido en el campo de concentración de su pueblo. Construía cañizos y alimentaba el ganado del jefe del campo. 'Cuando se mataba un animal, a los presos sólo nos llegaban los huesos. Nos alimentaban con agua sucia que quería parecer café y acelgas solas, siempre acelgas. Trabajábamos todo el día. A las seis de la mañana tocaban diana y los militares rodeaban el pueblo para que nadie pudiera escapar, aunque algunos, ayudados desde fuera, lo lograron. Los del pueblo que estaban libres debían mostrar un salvoconducto para entrar y salir del cerco. Pasábamos mucho frío y hambre

A los presos les descontaban del miserable jornal que les correspondía dos pesetas por cada hijo, y un tanto por la comida que les daban. Lo que quedaba sólo les llegaba para algún vaso de vino. La mujer y los dos hijos de Manuel Vaquero vivían a 4 kilómetros del pueblo, en una cabaña. Ella cada día tenía que dejar a sus hijos solos y llegar hasta Belchite, donde la hacían trabajar 'en lo que ellos querían'. Él hacía cañizos para la construcción y al apilarlos se las arreglaban para dejar algún hueco donde los presos pudieran tener encuentros furtivos con sus esposas. Muchas familias de toda España se fueron a vivir a Belchite, en condiciones extremas, para estar cerca de sus familiares recluidos en el campo. Algunos tuvieron la suerte de ser acogidos por la gente del pueblo, otros sobrevivieron como pudieron en las cabañas de los huertos y, los más, se instalaron en unas naves agrícolas medio abandonadas, que merecieron el sobrenombre de 'Rusia', cerca del Seminario, donde estuvieron presos los brigadistas internacionales.

Una vez se hubo cerrado el campo, Dragados y Construcciones se hizo cargo de finalizar las obras. Algunos presos liberados siguieron trabajando para esta empresa, dado que con su historial, de rojo y ex presidiario, les hubiera sido muy difícil encontrar otro empleo. Hacían falta avales y recomendaciones para que se pudieran reintegrar a la vida normal. Al mismo tiempo, mientras duraron las obras, los belchitanos siguieron viviendo entre las ruinas del pueblo viejo hasta que se les concedió la nueva casa. Los últimos en marchar lo hicieron en 1964.

Manuel Vaquero, que hoy vive en Zaragoza, se quedó en Belchite con su familia. Cuando Franco visitó el pueblo para la inauguración, 22 republicanos, entre los que estaba él, fueron identificados y retenidos en el cuartelillo por la guardia civil, para evitar, según les dijeron, 'que si algo sucedía les pudiera ser achacado'. Vaquero no se ha olvidado de nada. A pesar de la campaña de amnesia sistemática y tergiversación histórica que se ha practicado desde 1939 hasta hoy, quedan personas que saben bien lo que sucedió. Pero, por desgracia, siempre llegamos un poco tarde a todas partes. 'En este pueblo, la Guerra Civil, aún dura', afirma Manuel Vaquero.

Las ruinas, que Franco admiraba hasta el punto de concederles la cruz laureada de San Fernando, se hallan hoy derruidas en un 90 por ciento. Quedaron totalmente abandonadas, a merced de los ladrones y de las inclemencias del tiempo. Asimismo, muchos vecinos desmontaron prácticamente sus casas viejas cuando les concedieron las nuevas. El alcalde de Belchite, Domingo Serrano Cubel, del Partido Aragonés Regionalista, es un enamorado de estas ruinas. 'La guerra no puede acabar con la historia de un pueblo. Fue un error grandísimo no arreglar el pueblo viejo -afirma-, no sólo por los valiosos monumentos de estilo mudéjar que había, y de los que ya queda muy poco, sino por la idea arquitectónica general, que era mejor que la del pueblo nuevo. Todo el pueblo está rodeado por una acequia adonde va a parar inmediatamente el agua de lluvia, sin provocar inundaciones

Domingo Serrano lleva veinte años al frente del gobierno municipal intentando que lo que queda del pueblo viejo se consolide y ofrezca seguridad a los visitantes. 'Han tenido que pasar veinticinco años desde que se celebraron las primeras elecciones democráticas para que las administraciones se interesen por Belchite. Durante la transición era un tema tabú. Nadie se atrevía a intervenir aquí por lo que significaba. Ahora nos han dado una ayuda para consolidar la torre del Reloj, pero me temo que quieran hacer una restauración completa que desentone con el conjunto, y no nos llegue más subvención para consolidar el resto de los monumentos que están en peligro.' Lo que también se perderá para siempre es lo que hay enterrado bajo los escombros. Existe un Belchite subterráneo, ya que durante la guerra, la gente comunicó con túneles las bodegas de las casas para esconderse y poder comunicarse sin riesgo. Bajo tierra, podría haber documentos y objetos de valor histórico sobre el pueblo, la guerra y la vida cotidiana durante el conflicto.

La única persona que realmente ha dado algún beneficio a Belchite por estas ruinas, y supo sacarles un rendimiento, fue Terry Gilliam quien, en 1987, rodó aquí su filme 'Las aventuras del barón Munchausen', un acontecimiento, este sí, que todos en el pueblo recuerdan perfectamente. Pero la historia de la guerra y la posguerra se pierde entre brumas. Hay vecinos del pueblo que aseguran que Belchite lo destruyó la República. Franco consiguió tergiversar la historia. Siempre habrá que apelar al rigor histórico para restituir la verdad hasta en lo más evidente: Franco fue el sublevado contra la República y contra el gobierno democrático elegido en las urnas. El Ejército republicano defendía la legalidad. Lo esencial aún no está claro para mucha gente y queda mucho por saber, aunque sea un poco tarde.

(Artículo publicado en LA VANGUARDIA con fecha de 09/10/2002).

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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jasamars dijo

Te felicito por tu post, muy bien documentado, con un texto interesante y muy bien presentado. ¿Has pensado en subirlo a la Wikipedia.?

guendy2 dijo

Hola Hiri. He mirado en tu post anterior “Belchite ¿nuevo? ¿viejo? Y saco en conclusión que te refieres a mí, pues solo he opinado yo en ese post. ¿Me puedes decir que es lo que desconozco según tú a través de mi comentario a las dos fotos?.
Digo y repito, que me quedo con la segunda (solo pones dos fotos) y estoy opinando sobre fotos. Si quieres que hablemos del levantamiento del General Franco contra el Gobierno de la República legalmente constituido, también podemos hablar. Podría decir que las dos están bien, pero comento, que me quedo con la segunda la primera representa aún el pasado siniestro de una parte de nuestra reciente historia y aún en la memoria. Y es que en la primera pones un edificio con el emblema fascista de la Falange y las JONS, y para mi, repito eso representa un pasado siniestro de nuestra historia, una noche oscura que duró cuarenta años, yo nací en mitad de aquella noche a finales de los 50 y comprobé los daños irreparables que habían hecho en mi familia ¿Me puedes explicar que es lo que no he entendido sobre las dos fotos?
Se perfectamente lo que pasó en Belchite, en Guernica, en Asturias en el 34 y el 36 y en el resto de nuestro país, también se en primera persona lo que sucedió después hasta la llegada de la democracia, para algunos fue una siesta para mí no amiga. Si estas explicaciones las das por mi comentario en tu anterior post, pienso que te las podías ahorrar amiga.
Al margen de todo ello, estoy en perfecto acuerdo con el artículo publicado en la Vanguardia y con la ilustración que haces del mismo, del mismo modo que no retiro ni una coma de mi comentario anterior, ya que mis palabras son las que son y están ahí para juzgar.
Un saludo

hirimotu2 dijo

Hola guendy, a veces las cosas parecen lo que no son y son lo que no parecen. No existe un único post con fotos mías sobre Belchite, sino tres. Sinceramente creo que te has precipitado en tus conclusiones y producto de la precipitación has visto lo que no es.
Un saludo

lola-gj47 dijo

Yo no había leido nada de ésto..y he comentado esta mañna tus post atrasados Hiri...creo que ido en la línea Guendy ..por pura cincidencia...incluso he gastado alguna broma ...

Pero no creo que ésto deba servir para disputa..Una cosa son las imágenes ...otra la historia ...vamos a separar ambas cosas...

El artículo es muy bueno , ...creo que se limita a ser descriptivo...

En las guerras civiles , siempre mueren inocentes de ambos bandos...

Yo , comoacabo de decir antes, ..no entiendo determinados signos aún en las calles ...Pero todo ..lo que sea debate político ..matizaciones distintas en los hechos ..podmeos hablarlo como amigos que somos ...

....Yo creo que hemos visto lo que es ...desde nuestra óptica republica...¿qué a lo mejor eso quita objetividad? ...no lo sé---

Los dos soy mis amigoos ..y os quiero de veras

un beso muy fuerte

besos

Ángel

Ángel dijo

Tal y como dice la fecha de ese artículo publicado en La Vanguardia, es algo viejo.
El año pasado se cambió el nombre de la Plaza del Generalísimo por el de Plaza del Ayuntamiento, toda la población la llamaba así desde hace muchísimos años.
El edificio que tiene el Yugo y las Flechas era de propiedad estatal, como el resto del pueblo, cuando se construyó, y al ser comprado por su actual propietario sustituyó los antiguos símbolos por otros más pequeños. Al dueño no pueden obligarle a retirarlo porque no existe en España una ley que lo indique.
El edificio del Ayuntamiento aún puede obeervarse el escudo de la época franquista, y sé que se han pedido presupuestos para modificarlo.
El resto de los nombres de las calles que recuerdan a la época franquista, me dijo un anterior concejal que se había propuesto el cambio de nombre a esas calles, pero que la cosa no prosperó, y eso que en el Ayuntamiento gobierna en mayoría el grupo socialista.

vanessa

vanessa dijo

hola. la verdad ke me gustaria saber mas sobre la historia de belchite ya ke mi abuela era de alli del pueblo viejo pero no tuvo oportunidad de contarme lo ke sucedio, de todas maneras pienso ke nunca debemos olvidar su gente,toda ke sufrio un saludo

casajuntoalrio dijo

Hermosa entrada
Salud y memoria

MIGOMILIO

MIGOMILIO dijo

Que mas da el bando perteneciente ,lo que si esta claro es que de aqui unos años nadie se acordara de lo que paso ,estan dejando que los recuerdos de esa guerra fatal para los dos bandos se borren ,pintando sobre trincheras dejando que desaparezcan como con el viejo pueblo de Belchite ,LOS QUE OLVIDAN LOS DESASTRES DE ESA GUERRA ESTAN CONDENADOS A SUFRIR OTRA

Anónimo

Anónimo dijo

moja

moja dijo

si quieres vivir el futuro hay que olvidar el pasado que descansen en paz los calledos en belchit.

Nuría

Nuría dijo

Mi abuelo fué uno de esos presos que trabajaron en pésimas condiciones para levantar el pueblo nuevo, él era constructor, un buen maestro de obras, que gracias a las envidias de la gente de su pueblo,y para quitarse competencia, no voy a nombrar el pueblo, pero es un pueblo de Gerona,lo denunciaron y fué a parar a Belchite,yo era muy pequeña pero recuerdo siempre que me contaba con lágrima en los ojos que de su pabellon sabía con cuantos empezaba la noche pero llegaba la madrugada y se los llevaban a todos para fusilarlos, eran críos, decía... eran inocentes criaturas,por supuesto a él no lo fusilaban porque lo necesitaban, cuando terminó todo fué un hombre de negocios, que abarcó desde cines, fábrica de gaseosa, fábrica de hielo, constructora, camiones de transporte, bar....era un hombre muy inteligente,una de las frases que yo recuerdo que me decía: DONDE ESTA EL PAN ESTA LA PATRIA, otra cosa que me decía era: nunca hables de política ni de religión con tus amigos, respeta la ideología de todo el mundo.

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