Este es el lema de moda entre buena parte de la clase política catalana, especialmente entre los jóvenes cachorros nacionalistas, criados en un sistema “orientado hacía posturas ideológicas nacionalistas” desde que
Y es que desde
En aquel tiempo se pensó que la descentralización administrativa y legislativa mediante la creación del Estado Autonómico, resolvería de una vez el “problema territorial”, consiguiendo a la vez un Estado cohesionado, y plural, que respetara las múltiples sensibilidades políticas y culturales que había en España. Esta idea se basaba en la creencia de que las CCAA mostrarían una absoluta lealtad y fidelidad a una Constitución que les había permitido asumir un nivel competencial inimaginable.
El devenir de los años ha demostrado que esa idea fue una auténtica ingenuidad, pues los partidos nacionalistas han utilizado los múltiples instrumentos que
Ante esta actitud, los diferentes gobiernos centrales (de UDC, PSOE, PP, y de nuevo PSOE) han mantenido una postura pusilánime: para evitar que se sacara a pasear el “fantasma del centralismo cuasifranquista” han tragado con una y otra, y otra concesión a los nacionalistas. El cenit ha llegado con ZP, que ha asumido un Estatuto de Cataluña manifiestamente inconstitucional (no tengo la más mínima duda de que el TC lo va a mutilar, y no en pocos artículos), ante el que nuestro “talantoso presidente” reclamaba a la oposición que “mirara hacia otro lado” y que no presentara recursos de inconstitucionalidad, ya que según el ilustre ZP, con ese Estatuto, se solucionaba “el tema catalán definitivamente”.
Pues bien, poco después de la entrada en vigor de esa “gran solución”, ya se oyen voces entre los nacionalistas catalanes reclamando un “referéndum de autodeterminación”, que al parecer tendría lugar en el 2014, en el tricentenario de la victoria de Felipe V en
Ante estas reclamaciones nacionalistas, y aunque sé que esto va a sorprender a algunos, debo afirmar que yo personalmente, no les concedería la autodeterminación, sino que DIRECTAMENTE LES DABA
Y no, queridos lectores, no me he vuelto loco. Me explicaré, hace varios años, en pleno auge de otra veleidad nacionalista llamada “Plan Ibaretxe”, se hizo un estudio económico que analizaba las consecuencias de una posible independencia del País Vasco. Eran tan apocalípticas, que considero oportuno hacer una pequeña extrapolación al caso catalán, para que algunos “iluminados nacionalistas catalanes” vean cuáles serían los efectos de sus deseos:
Dado que el 80% del sector industrial y el 90% del sector servicios catalán dependen de sus relaciones económicas con el resto de España, una ruptura total (cierre de fronteras y de todo tráfico económico) implicaría una hecatombe total para la economía catalana, ya que perderían su mayor socio económico. Así, a título de ejemplo:
·
· SEAT, probablemente la mayor empresa industrial de Cataluña, vende toda su producción en España, ya que por mucho que han intentado penetrar en otros países de
En conclusión, miles de trabajadores directamente a las listas del paro. Y si esto ocurre con dos de los gigantes empresariales catalanes, imagínense ustedes lo que ocurriría con empresas con menos “músculo económico”.
Ahora bien, si tras una sobredosis de pantumaca, algún nacionalista cree que podrían reemplazar el mercado español, redirigiendo su producción al resto de
Por todo ello, Cataluña se vería compitiendo en una economía globalizada, sóla, y sin los que habían sido sus dos “socios comerciales” más importantes. Dada la pujanza de los países emergentes de Asia, NO creo yo que el “Estado catalán” se viera en condiciones de mantener el alto nivel de vida que a día de hoy disfrutan los catalanes, pues el desastre económico sería inasumible, y por tanto, las pensiones, los subsidios por desempleo, las prestaciones sociales, y los servicios públicos se verían seriamente afectados.
Pero aún hay más. Dado que la desconexión sería total, habría que “liberar a los catalanes” del pérfido sistema eléctrico español, no fuera a ser que el espíritu de Felipe V entrase en su casa a través de la red eléctrica. Dado que la electricidad que produce Cataluña no es suficiente para cubrir su demanda, los catalanes se tendrían que ir acostumbrando a los apagones (lo de este verano les iba a parecer algo jocoso, en comparación).
Y no solo eso, ya que ante una oferta escasa, y una demanda altísima, el precio de la energía se pondría por las nubes (a ello hay que añadirle el altísimo coste de los productos energéticos en los mercados internacionales), y dado que las centrales eléctricas no reconstruyen de un día para otro, se tendría que acabar decidiendo entre sacrificar el bienestar de la ciudadanía con continuos cortes, o sacrificar el sector industrial (que consume masivas cantidades energéticas). En conclusión, que acabarían viviendo situaciones similares a las de
Otro ámbito afectado sería el deportivo. Muy a mi pesar, como aficionado culé, los equipos catalanes serían expulsados de la liga española, y entonces se produciría una curiosa situación. Dado que la mayoría de sus ingresos provienen de los derechos televisivos, tendrían que encontrar a alguien que les pagase una millonada escandalosa por retransmitir la liga catalana… Y de no producirse esto, se verían obligados a prescindir de sus estrellas (las que quedaran, ya que dudo que algún jugador contrastado internacionalmente tuviera interés en jugar en una liga así), y por tanto perderían competitividad a nivel europeo. Se quedarían a un nivel similar a Andorra, deportivamente hablando.
Todo esto han sido unas pinceladas básicas sobre las consecuencias que una posible independencia tendría sobre la realidad catalana. Se han tocado unos pocos aspectos, pero sin duda, se podrían seguir analizando otros ámbitos para así ilustrar a “algunos” sobre las derivaciones a que pueden dar lugar decisiones estúpidas.
No obstante, seguro que algún nacionalista creería que todo se arregla con “hecho diferencial” y alguna ocurrencia similar. Ya se sabe; el ponerse a bailar sardanas o a realizar castellers haría olvidar todo el desastre económico y social…¿verdad?
He omitido lo de “comer pantumaca” porque cualquiera que observe un mapa agrícola de España sabría que en Cataluña no se producen suficientes tomates para cubrir la demanda, por lo que los catalanes se quedarían sin su “plato estrella” (basado en una verdura que
Al final nos acabaríamos encontrando a muchos catalanes poniendo pancartas en sus ventanas, con un slogan que dijera: “CATALONIA IS HELL”…
En conclusión mis queridos nacionalistas catalanes, si por mí fuera, no tendríais que esperar al 2014 para tener una “Cataluña Independiente”, sino que os concedería la independencia ¡mañana mismo!
Por el interés de este artículo, he extraído este post del blog:
"Ideas Libérrimas"
http://ideasliberrimas.blogspot.com/2007/09/catalonia-is-not-spain.html









